Un acuerdo familiar escrito puede hacer visibles las expectativas, sus razones y los pasos para pedir ayuda. Involucrar a un niño puede revelar qué usa realmente y si entiende una norma, pero su participación no garantiza que la cumpla ni traslada al niño la responsabilidad que tienen los adultos de protegerlo.
Este artículo presenta siete áreas concretas que se pueden tratar en una o varias conversaciones, con tu hijo realmente presente durante la redacción, no solo cuando se anuncie el acuerdo.
Por qué la participación cambia el resultado
La participación puede ayudar a un adulto a entender cómo interpreta el niño una norma y darle una vía segura para plantear preocupaciones. No significa que el niño tenga poder de veto sobre cada cláusula ni demuestra que una norma concreta sea adecuada para su desarrollo. Los adultos siguen siendo responsables de elegir los productos, configurar las cuentas, supervisar el uso y pedir ayuda cuando corresponda.
Usa tantas conversaciones cortas como el niño necesite. El formato sugerido de una sola sesión es una opción de actividad, no una prueba de que todas las edades, discapacidades, familias o contextos lingüísticos deban abordarlo así.
Las siete cláusulas
1. Cuentas. Qué cuenta se usa, para qué, a nombre de quién, a qué edad y con qué nivel de supervisión. Toma directamente de alfabetización en IA por edad el punto de partida por franja de edad y registra las edades mínimas vigentes de los productos concretos que usa tu hogar. Estas cambian, así que pon fecha a esta cláusula y revísala en la fecha indicada más abajo.
2. Datos privados. Define qué información no se introduce nunca en una herramienta de IA de uso general: la identidad de otros niños, la ubicación del domicilio o del colegio, credenciales, imágenes íntimas, datos de salud e información de otra persona sin autorización para compartirla. Documenta por separado cualquier excepción aprobada por el colegio, con su finalidad, la cuenta utilizada, los datos mínimos y el adulto responsable. «La aplicación es para el colegio» no constituye por sí sola una aprobación.
3. Deberes escolares. Cómo se decide y se declara el uso de la IA en los deberes: remite directamente al árbol de decisión de cuatro preguntas de ayuda de la IA con los deberes o hacer trampas como método compartido del hogar, y deja claro que la norma del profesor o del colegio siempre prevalece sobre las preferencias del hogar.
4. Aplicaciones de compañía. Los adultos deberían fijar y explicar una norma prudente sobre las aplicaciones con una personalidad simulada, después de comprobar los requisitos de edad y consultar orientación cualificada sobre protección de menores. Esta plantilla propone no permitirlas de entrada; es una decisión preventiva, no una prueba de que todos los productos produzcan el mismo resultado. Consulta no des a un niño un amigo de IA para conocer los límites de esa revisión específica.
5. Creación. Qué puede generar el niño con IA, como imágenes, historias, música o código, y qué no: imágenes de personas reales sin su consentimiento; contenido que muestre a compañeros o familiares en situaciones que no ocurrieron; o material destinado a engañar, como una captura falsa, una cita manipulada o una voz sintética. Esta cláusula permite explicar con palabras sencillas las conductas relacionadas con los deepfakes antes de que se produzca un incidente. Consulta el plan de respuesta ante un deepfake dirigido contra un niño para saber qué hacer si el menor es el objetivo y no quien lo crea.
6. Compras. Si el niño puede aprobar compras, suscripciones o pagos dentro de una aplicación que una herramienta de IA sugiera o facilite. La norma es que ninguna compra se realiza sin la aprobación específica de un adulto, cada vez, aunque el importe parezca pequeño.
7. Búsqueda de ayuda. Registra qué debe hacer el niño si algo va mal: una conversación se vuelve aterradora, la petición de un desconocido resulta extraña, aparece una imagen o comete un error que teme admitir. Deja claro que contarlo conduce primero a recibir apoyo y protección, sin prometer resultados que un adulto no puede controlar.
Si un niño revela peligro, explotación, contenido sexual, amenazas o extorsión, la seguridad inmediata y la ayuda cualificada van antes que la disciplina. Revisa cualquier incumplimiento de una norma por separado y de forma proporcionada más tarde, sin culpar al niño por el daño que le han hecho.
Estructura de la sesión de redacción
Usa una o varias sesiones adecuadas a la edad; no existe un formato validado de veinte a treinta minutos. Un orden posible es leer cada encabezado, preguntar al niño qué entiende, explicar las responsabilidades de los adultos y las normas de seguridad fijas, y escribir el texto final con palabras accesibles. Adapta el proceso a las necesidades de discapacidad, idioma y desarrollo, con apoyo cualificado cuando haga falta.
Un ejemplo concreto de la cláusula 4
Un padre o una madre puede abrir la cláusula 4 con: «algunas aplicaciones están diseñadas para parecer un amigo que siempre está ahí. ¿Qué has oído sobre aplicaciones así?». Después, el adulto puede explicar que un compañero simulado no es una persona, que puede equivocarse o resultar inseguro, que puede recoger confidencias delicadas y que nunca debería sustituir a una persona de confianza. Evita afirmar que un producto tiene un diseño concreto para captar la atención si las pruebas sobre ese producto no lo respaldan.
Fírmalo, colócalo a la vista y fija una fecha de revisión
Deja constancia del acuerdo en un formato al que el niño pueda acceder y que pueda entender. La firma es opcional; no equivale a consentir las prácticas de tratamiento de datos del proveedor ni constituye un contrato legal. Elige una fecha de revisión acorde con el ritmo al que cambian los productos, las normas del colegio y el uso del niño, y revísalo antes si aparece una herramienta nueva o se produce un incidente.
Cuándo revisar antes de la fecha programada
Tres situaciones deberían adelantar la revisión: el niño accede a un producto de IA que el acuerdo no contempla, un incumplimiento revela que el texto era ambiguo o cambia de forma importante una circunstancia familiar, como un nuevo dispositivo, un hermano que entra en otra franja de edad o una nueva política escolar. Revisar el acuerdo ante hechos reales, y no solo según un calendario fijo, mantiene el documento ajustado a la realidad y evita que se convierta en un texto estático que nadie consulta.
Pruébalo hoy
Lee los siete encabezados de cláusula y elige un momento tranquilo para comentarlos con el niño. Escribe también lo que harán los adultos, no solo lo que debe hacer el niño: configurar las cuentas, comprobar los términos del producto, responder con apoyo cuando el niño cuente algo y contactar con ayuda cualificada cuando haga falta.
La plantilla de acuerdo familiar sobre IA ofrece las siete cláusulas con espacio para rellenar, una línea de firma para el adulto y el niño y un campo para la fecha de revisión, todo listo para completar durante la sesión de redacción descrita arriba.



